La mayoría de las veces en que una marca tiene que atravesar un rebranding, se trata de un problema que podría haberse evitado.
¿Cuáles son los conflictos que pueden obligar a un rebranding? Por ejemplo, descubrir que una marca no puede utilizarse porque ya existe otra similar registrada con anterioridad, o porque un tercero la copió y no se actuó a tiempo, un escenario que también repasamos en errores que hacen perder valor a una marca. Estos casos, entre otros, pueden obligar a hacer nuevos registros, modificar productos, rediseñar materiales, lanzar nuevas campañas de comunicación y, en algunos casos, perder el reconocimiento ya construido en el mercado.
La mejor forma de evitar esos costos es identificar los activos intangibles desde el principio y protegerlos a tiempo, el enfoque que desarrollamos en Activos intangibles: cómo proteger el valor invisible de una empresa. Registrar una marca, proteger un diseño, patentar una invención o dejar clara la titularidad de una obra son pasos que ayudan a evitar problemas futuros y a conservar el valor de la empresa.
¿Por qué es importante proteger los activos intangibles?
Porque no protegerlos puede terminar siendo mucho más caro que protegerlos desde el inicio. Una marca reconocida genera confianza, un diseño diferencia tus productos y una innovación puede convertirse en una ventaja sobre tus competidores. Si no están protegidos como corresponde, pueden convertirse en una fuente de conflictos.
En algunos casos, la falta de protección puede obligar a la empresa a dejar de utilizar su marca y afrontar un rebranding con el negocio ya en marcha. Esto implica actualizar productos, packaging, contratos, dominios, redes sociales, materiales comerciales y campañas de comunicación, además de volver a construir desde cero el reconocimiento y la confianza que la marca ya había generado.
No esperes a que aparezca el problema
El error más frecuente es creer que la protección puede dejarse para después, porque “no es tan importante” como mantener la empresa en marcha. Sin embargo, muchas empresas desarrollan un producto, lanzan una marca o invierten años en posicionarse, y recién cuando alguien copia su trabajo o las intiman a dejar de usar su marca es cuando empiezan a consultar cómo protegerla.
En muchos casos ya es tarde, o el conflicto termina siendo mucho más costoso que haber actuado de forma preventiva. Cambiar de rumbo cuando el negocio ya está en marcha suele ser más costoso y complejo que ordenarlo correctamente desde el inicio.
Identificá qué activos tiene tu empresa
El primer paso es saber qué tiene realmente tu empresa, porque la mayoría posee mucho más de lo que cree. Algunos ejemplos:
- Marcas y nombres comerciales.
- Logos e identidad visual.
- Invenciones y desarrollos tecnológicos.
- Diseños industriales.
- Software y aplicaciones.
- Obras literarias, musicales o audiovisuales.
- Manuales, cursos y contenidos digitales.
- Secretos comerciales y know-how.
Cuando ya los tengas identificados, es posible definir la mejor estrategia para proteger cada uno. Y si tu marca ya está registrada, tené en cuenta que mantenerla protegida también implica estar al tanto de cambios normativos, como los que repasamos en nuestro artículo sobre las nuevas exigencias de custodia de marcas.
Elegí la protección adecuada
No todos los activos se protegen de la misma manera. Una marca se registra como marca ante el INPI, una invención puede protegerse mediante una patente, un diseño puede registrarse como diseño industrial y las obras originales cuentan con protección por derecho de autor ante la DNDA.
Por eso es importante analizar cada caso de forma individual y utilizar la herramienta jurídica que corresponda, para asegurar una protección completa e integral.
Revisá constantemente la estrategia de protección
Los activos intangibles evolucionan junto con el negocio. Una empresa puede lanzar nuevas marcas, desarrollar nuevos productos o expandirse a otros mercados. También pueden aparecer nuevos competidores de los que la empresa quiera diferenciarse aún más.
Siempre es conveniente revisar de manera habitual qué nuevos activos aparecieron y si están correctamente protegidos.
Proteger activos intangibles es proteger el valor de la empresa
A veces el activo más valioso de una empresa está en su marca, en sus desarrollos, en sus ideas y en todo aquello que la diferencia de la competencia. Recordá que proteger estos activos significa proteger la inversión.
Conclusión
Los activos intangibles representan una parte cada vez más importante del valor de una empresa, pero también son de los más vulnerables cuando no hay una estrategia clara para protegerlos. Prevenir un rebranding sale mucho más barato que atravesarlo: identificar los activos, registrarlos cuando corresponda y revisar esa protección con el tiempo evita rediseños, relanzamientos y pérdidas de reconocimiento que después son mucho más difíciles de recuperar.
Si querés evitar pasar por un rebranding evitable, en Alvarez y Asociados podemos ayudarte a auditar y proteger tus activos intangibles desde ahora: escribinos.
