¿Una marca parecida puede ser suficiente para impedir que un competidor la registre?
Imaginemos que una empresa construyó, durante años, una marca reconocida por sus clientes. Pero un día descubre que otra compañía quiere registrar una marca que, a su criterio, se parece mucho a la suya. ¿Qué corresponde hacer?
Probablemente, la primera reacción sea presentar una oposición de marca para intentar impedir ese registro. Pero un caso reciente entre Bagley y Parnor demostró algo importante para cualquier empresa: que dos marcas tengan elementos en común no siempre implica que exista riesgo de confusión.
El conflicto: dos galletitas, dos caras
El caso comenzó cuando Parnor solicitó el registro de dos marcas tridimensionales en clase 30, correspondientes a diseños de galletitas con rostros.
Bagley, titular de la conocida familia de marcas “Sonrisas”, consideró que esos diseños podían generar confusión y presentó oposiciones contra las solicitudes.
El conflicto llegó al INPI, que rechazó las oposiciones. Bagley apeló la decisión, pero el 16 de diciembre de 2025 la Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal confirmó la resolución. El resultado: Parnor pudo avanzar con el registro de sus marcas.
¿Por qué Bagley perdió la oposición?
A primera vista, las marcas tenían en común que ambas representaban galletitas con caras y expresiones.
Pero, para el Tribunal, eso no era suficiente para impedir el registro. La razón de la decisión es lo que más importa para cualquier empresa que gestiona una cartera de marcas: la idea de representar una galletita con un rostro o una expresión facial no pertenece exclusivamente a una compañía. Es un recurso gráfico que puede ser usado por distintos competidores. Lo que sí puede recibir protección son las características particulares que hacen que cada diseño sea distinto.
En este caso, el Tribunal encontró diferencias suficientes entre las marcas. Las solicitudes de Parnor eran galletitas tridimensionales con expresiones faciales caricaturescas. Las marcas de Bagley, en cambio, tenían características propias, como rostros con rasgos simétricos y bordes decorados con arabescos.
Según la Cámara, esas diferencias permiten distinguir los productos sin dificultad.
¿Cuál es la lección que deja este caso?
No todo lo que parece, termina siendo jurídicamente confundible.
Antes de presentar una oposición de marca conviene analizar una pregunta clave: ¿la otra marca realmente puede generar confusión entre los consumidores, o simplemente comparte una idea, un concepto o un elemento común con la propia? Dos marcas pueden compartir colores, palabras, figuras o conceptos sin que eso sea suficiente para impedir su coexistencia.
Una oposición no debería basarse únicamente en una sensación de similitud, sino en un análisis de cómo se perciben las marcas en su conjunto y cuáles son los elementos que realmente las distinguen. Este tipo de análisis técnico -y los procedimientos formales que siguen vigentes en el sistema- pueden verse en detalle en nuestros artículos sobre oposiciones a registros marcarios y qué hacer si te presentaron oposiciones a tu marca.
Entonces, ¿cuándo conviene presentar una oposición de marca?
Si tu empresa descubre que un tercero solicitó el registro de una marca que considera similar a la propia, actuar dentro del plazo correspondiente es fundamental. Pero antes de hacerlo, conviene analizar:
- Qué tan similares son realmente las marcas.
- Qué elementos son distintivos y cuáles son comunes en el mercado.
- Qué productos o servicios identifican.
- Si existe una posibilidad real de confusión entre los consumidores.
- Qué antecedentes registrales existen.
- Si las marcas ya coexistieron o si hay signos similares en el mercado.
Una buena estrategia de protección y defensa de marca no consiste en oponerse a todo lo que se parezca al negocio propio, sino en identificar qué situaciones realmente pueden afectar los derechos de la empresa, y actuar en consecuencia.
En Alvarez y Asociados asesoramos a empresas en el análisis, presentación y defensa de oposiciones de marca, evaluando cada conflicto en detalle para definir la estrategia más adecuada y proteger los activos construidos alrededor del negocio. Si tu empresa detectó una marca que se parece demasiado a la suya, conversemos para analizar el caso a tiempo.

